

Las jornadas de arborización han llegado a barrios, rondas hídricas y zonas costeras del Distrito, con acciones orientadas a recuperar espacios naturales, promover la biodiversidad y fortalecer la participación comunitaria.
Santa Marta avanza en su apuesta por la recuperación ambiental a través de jornadas de arborización y restauración ecológica lideradas por el Departamento Administrativo Distrital de Sostenibilidad Ambiental (Dadsa). Durante lo corrido de 2026, estas intervenciones han estado dirigidas a recuperar corredores hídricos, ampliar la cobertura vegetal urbana y contribuir a la conservación de ecosistemas estratégicos, como el bosque seco tropical y los manglares.
De acuerdo con las cifras suministradas para este balance, las jornadas desarrolladas durante el año suman más de 2.500 individuos vegetales sembrados, entre árboles de sombra, especies frutales y plántulas de mangle. Las actividades incluyen intervenciones realizadas en fechas ambientales conmemorativas y acciones focalizadas en sectores que requieren recuperación de sus espacios verdes.
Entre las especies seleccionadas se encuentran cañahuate, roble, mamón, guayacán y cedro, además de mangle rojo y mangle de botón para intervenciones en áreas costeras y zonas asociadas a deltas. La selección de especies adaptadas a las condiciones locales busca favorecer la biodiversidad y contribuir a la protección del suelo y de los recursos hídricos.
Las jornadas han llegado a sectores como Gaira, Milagro I, Milagro II, Villa Estadio y la ronda del río Manzanares, así como a zonas de expansión urbana. En estos lugares, la recuperación de la cobertura vegetal representa una oportunidad para mejorar el entorno, favorecer la disponibilidad de sombra y promover el cuidado de parques y espacios de uso comunitario.
La arborización urbana puede contribuir a reducir las islas de calor, mejorar el confort térmico y ofrecer hábitats para distintas especies de fauna. Sin embargo, sus resultados dependen también de la selección adecuada de los árboles, las condiciones del suelo, la disponibilidad de agua y el mantenimiento posterior a la siembra.
El trabajo articulado con la Universidad del Magdalena, el Jardín Botánico de la Quinta de San Pedro Alejandrino, las Juntas de Acción Comunal, comunidades indígenas e instituciones educativas distritales ha sido parte de la estrategia. Estudiantes y jóvenes voluntarios han participado en las jornadas y asumido compromisos de cuidado y apadrinamiento de los ejemplares plantados.
Esta participación busca que las actividades no se limiten a la siembra, sino que promuevan una cultura de corresponsabilidad ambiental. El riego, la protección de los árboles jóvenes, el seguimiento a su crecimiento y la reposición de los ejemplares que no sobrevivan son aspectos determinantes para que las intervenciones tengan resultados sostenibles.
La estrategia también incorpora recomendaciones sobre la selección de especies y la importancia de evitar siembras indiscriminadas. En ese sentido, el Dadsa ha promovido criterios técnicos para priorizar árboles adecuados a las condiciones ambientales de Santa Marta y prevenir afectaciones asociadas a una ubicación o selección inadecuada.
La elección de especies debe considerar factores como el espacio disponible para las raíces, la cercanía a redes de servicios públicos, la infraestructura urbana, las condiciones del suelo y el aporte ecológico de cada ejemplar. En el caso de especies introducidas, su pertinencia debe evaluarse con criterios técnicos, teniendo en cuenta su comportamiento y los posibles impactos sobre los ecosistemas locales.
Con estas jornadas, Santa Marta busca fortalecer su cobertura vegetal y recuperar espacios de valor ambiental mediante el trabajo conjunto entre instituciones y comunidades.
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