Este testimonio es una prueba más de lo que es Pasión Por Santa Marta…

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Este testimonio es una prueba más de lo que es Pasión Por Santa Marta…

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Cuando un turista toma la decisión de visitar nuestra ciudad, Santa Marta, tiene que aceptar una clausula sine qua non, esta clausula es el riesgo que tiene que aceptar para poder disfrutar la Perla de América; el siguiente testimonio es un vivido ejemplo que ilustra cual es ese riesgo pero que también se constituye en una prueba más de lo que es Pasión Por Santa Marta.

De mochila en Santa Marta, hacia Ciudad Perdida

y El Parque Tayrona

Ésta es quizás la experiencia más grande que he tenido en el tema de viajes,  es mi historia de cómo llegue a conocer ciudad perdida el mayor Patrimonio Arqueológico que tiene mi Colombia.

Escasos días antes del viaje  encontré  en la página de www.mochiliemos.com a una chica barranquillera que también quería hacer dicho recorrido, su nombre es Anahelen, nos pusimos de acuerdo acerca del viaje y en menos de una semana nos encontramos en la terminal de transportes de Santa Marta para comenzar esa aventura.

Normalmente el tour para subir a Ciudad Perdida lo realiza una agencia y tiene un valor de 600.000 sin embargo como mochileros que somos no queríamos sujetarnos al recorrido programado por la agencia, y pues tampoco contábamos con ese dinero, habíamos escuchado sobre una ruta y nos aventuramos a seguir por ese camino. Comenzamos partiendo desde Santa Marta a un pueblo llamado Minca, bastante turístico por supuesto y que tiene muchas quebradas y el pasaje hasta ahí está en solo  $ 5000 pesos , de ahí subimos en moto por 2 horas al pueblo de la tagua que tiene 2000 m de altura y el clima es un poco mas frio que Medellín,  ya allá la idea era conseguir a alguien del pueblo que nos llevara hasta la primera estación llamada Filo Cartagena , teniendo en cuenta que son 6 días de viaje , 3 de ida y 3 de venida y caminando 8 horas diarias, tanto en ese pueblo como en toda la parte alta de la sierra nevada, llueve todos los días y los ríos crecen entonces todos los trayectos se tienen que hacer desde temprano, esa noche pedimos posada en la casa de uno de los campesinos del pueblo y amablemente nos dejaron poner la carpa afuera, y a la mañana siguiente el campesino nos acerco bastante a la primera estación , estábamos cansados pero el paisaje era espectacular, había muchas quebradas y cafetales, caminamos 8 horas de las cuales 2 fue totalmente solos, no vimos una sola casa a excepción de un caserío indígena llamado Wimake al finalizar , en medio de la selva hubo un momento que pensamos que estábamos perdidos, nos detuvimos en el rio de aguas cristalinas y nos bañamos, y por sus fuertes corrientes casi pasamos un mal rato pues la fuerza de arrastro varios metros y por cuestiones de segundos no me estrelle contra la peña, recuerdo también que en medio de esa parada empezamos a escuchar gritos que no teníamos la certeza si eran humanos o sonidos de animales, se escuchaban por todos lados  dio algo de miedo pero al rato nos percatamos que eran indígenas que estaban jugando con nosotros es decir, disfrutaban  de nuestro susto y confusión , en medio de la densa selva pudimos ver sus vestidos blancos, alcé mi mano y me dio calma cuando note que también correspondieron al saludo.  ya en la tarde llegamos a la primera estación donde nos recibieron un familia indígena de los Ascarios la cual les pedimos disculpas por llegar así sin permiso,  pero nos aceptaron y nos invitaron a cenar , probamos la malanga que es como especie de un ñame o papa, también nos explicaron la ruta y acordamos salir temprano al siguiente día con el niño indígena llamado Shema, en ese momento la familia hablo mucho con nosotros, nos conto sobre sus experiencias, rituales, su organización política y religiosa, nos dieron la oportunidad de preguntarles muchas cosas y nosotros no dudamos e indagamos sobre todo, hasta ese momento sabíamos que el viaje había valido la pena estábamos haciendo algo que muchos no han podido, estábamos conociendo y compartiendo directamente con ellos, recuerdo que mientras el jefe nos contaba cosas , nos dijo “sigan comiendo” pues habíamos quedado con la boca abierta y perplejos frente a lo que nos contaban, era sin suda una experiencia única, me comentan además que con todas las personas no se portan igual de bien, pues ellos son muy conservadores con su cultura, ese día supuse que yo era buena persona, pues eso fue lo que percibieron en nosotros jajaja, a la mañana siguiente comenzamos el segundo trayecto que fue más largo y agotador que el primero caminamos 9 horas, Anahelen ya tenía ampollas gigantes en los tobillos y en silencio vi varias lagrimas recorrer por su rostro , trate de animarla, y seguí cantando, esa era mi manera de mantenerme en OFF y de engañar la mente, la selva es traicionera y se necesita estar calmado para superarla, así que seguí cantando de todo lo que se me atravesara por la mente recuerdo que cante algo de reggae, rock, góspel, y hasta las canciones pop de emisoras románticas más feas pero que en ese momento me ayudaban a mantenerme estable,  llegamos a la segunda estación a las 4.oo pm , la estación estaba abandonada pues esa ruta estaba deshabilitada desde hace 6 meses , comimos una lata de sardinas,  y cansados nos acostamos , ese lugar fue un asentamiento de la tribu Tayrona y tanto las estructuras de piedras como los bohíos (casas de palmas) eran parte del patrimonio indígena,,, luego me quede acostado y mirando hacia fuera contemplaba el lugar, las montañas y la vegetación realmente era hermosa al poco rato llego la densa neblina que no dejaba ver lo que estaba a escasos metros, con la neblina también llegaron los zancudos así que decidí dormir.

Pensé en renunciar y devolvernos pero a la mañana ya teníamos animo, Anahelen manifestó que no seguiría, pero me motivo para que yo si subiera hasta ciudad perdida, le deje algunas provisiones de comidas y la deje sola en esos bohíos en medio de la selva, el indígena nos había dicho que siempre ha habido serpientes venenosas y también jaguar conocidos como tigres de montaña, sin embargo no atacan a los humanos, salimos Shema (el Indígena) y yo y avanzamos a pasos rápidos , para poder llegar a la tercera estación se atraviesa el rio Buritaca 8 veces, llegamos a ciudad perdida en menor tiempo del estipulado,  y en la cabaña donde pasaríamos la noche q estaba llena de turistas estábamos como 50 personas, de lo cual el 98% eran extranjeros , habían personas como de todas partes, entre ellos Alemanes, Ingleses, Italianos, y hasta de Japón, yo  era el único turista colombiano pero tanto los guías como el administrador de la cabaña me trataron súper bien , desde esa cabaña se avanza subiendo la escalinata de los 1200 escalones hasta llegar a Ciudad Perdida, en la subida encontré un grupo de ingleses y el guía llamado miguel, con la cual trate y fue muy amable,  y me explico mucho de la historia de ese lugar, al estar allá arriba me sentí realizado,  al ver y caminar por todas esas estructuras, tome muchas fotos en especial por donde caminaba Shema, no niego que sentí algo de tristeza por la tierra de la cual ellos fueron despojados, sus templos su ciudad, y solo para que vengan extranjeros que coleccionan fotos del mundo,,, estando arriba llovió fuertemente,  y tuvimos que bajar rápidamente porque había que atravesar el rio antes de que éste creciera y tomara más fuerza.

En la cabaña compartí mucho con Shema por fin cenamos algo caliente y hable con los extranjeros , recordé que llevaba un dominó y les enseñe a jugar, el idioma no fue una barrera puesto que algunos de ellos sabían palabras básicas del español, la mañana siguiente salimos devuelta a la estación 2 a recoger a Anahelen,  Gracias a Dios la encontré bien, cocinamos y al día siguiente seguimos rumbo a la cabaña uno, en el camino encontramos serpientes, y cueros de ellas que indicaban que estaban cerca y mudando la piel, cada cuero media más de 1 metro así que deducimos que estábamos cerca de una serpiente de dos metros , Shema mato una serpiente mapaná, y seguimos hasta llegar a la estación uno donde estaba la familia de Shema, esa noche también llegaron a esa cabaña un australiano, un polaco y un Manizalita que venían prácticamente todo el camino de ida y de vuelta detrás de nosotros, pero hasta ese momento nos habían alcanzado, en la mañana comenzamos el último trayecto hasta llegar nuevamente a la tagua, pensamos en partir en seguida hasta el pueblo de Minca para finalmente llegar a Santa Marta pero no encontramos transporte, así que nuevamente nos quedamos en la casa del campesino, recogimos las cosas que habíamos dejado y desesperados ya en la mañana arrancamos caminado , a las tres horas negociamos con las únicas motos que encontramos y nos llevaron hasta Minca, ahí comimos por primera vez después de 8 días en un restaurante y partimos al poco rato en las mismas motos hasta Santa Marta , luego de llegar de Ciudad Perdida, tomamos el bus que iba al Parque Tayrona, llegamos ,pagamos la entrada, nos revisó un policía los morrales y todo, tomamos un carro que nos acerca más y empezamos a caminar ya dentro el parque nos encontramos con un rolo que nos aconsejo que acampáramos en Cabo san Juan del Guía , que era la playa más lejana , un poco más costosa pero la más hermosa, le hicimos caso y la verdad tenía razón, por fin habíamos llegado al paraíso, pagamos el camping armamos la carpa, cenamos y luego fuimos al mar a celebrar con mekatos, música, y la tetra pack de vino que llevábamos  ¡! Por fin estábamos descansando, el paisaje era el mejor, la brisa  y el agua también las palmeras, las rocas gigantescas y la gente también, y entre los 100 ó más turistas que habían los únicos colombianos también éramos Anahelen y yo y el rolo claro está.

Disfrutamos mucho y en la mañana a Anahelen  ya le hacía falta su familia y se marchó, yo decidí quedarme un día mas y disfrutar de todo, el rolo me había dicho que en un arroyo cerca a la playa había un caimán pequeño, pero no le había creído hasta que le vi sorpresivamente, media más de 2 metros, estaba gordo y grande y andaba silvestre , libre por aquella playa que por suerte estaba un poquito retirada de la mía, a unos 30 minutos, le fotografíe y alerte a la gente que iba cerca aunque una señora de esa región me manifestó que no había peligro , que el caimán era manso y que hasta era amigo de ella, sin dudarlo me retire del lugar, decidí conocer las demás playas las cuales son hermosas y grandes, azules y cristalinas, con inmensas rocas y grandes palmeras,,, camine hasta llegar a las 2 playas nudistas en la que obviamente para estar ahí había que empelotarse, como las playas me parecieron grandes y paradisiacas no dude en quitarme la ropa y disfrutar, la libertad de nadar sin ropa fue una gran experiencia. Después de los 8 días en sierra nevada y los 3 días en el parque Tayrona viaje a Santa Marta disfrute de su hermosa bahía y de ahí tome el bus que duró 8 horas hasta traerme finalmente a mi ciudad, a mi hogar, me alegre de regresar sano y salvo, fueron muchos los peligros que enfrenté, pues en la selva de la sierra nevada hay casos de gente perdida, picada de serpientes venenosas, también vi arañas y escuche sobre escorpiones, turistas también ahogados por la fuerza de los ríos o casos de muertes extrañas como falsos positivos, también notamos en el camino 2 cruces como símbolo de 2 personas que cayeron por uno de los abismos, y ni hablar del pequeño caimán de 2 metros en la playa, fue algo arriesgado pero valió la pena cada minuto, el paisaje montañoso, la cultura, la naturaleza, los animales , el mar y los ríos cristalinos, todo en conjunto hicieron de esa experiencia algo inolvidable. A los amigos mochileros les motivo para que también recorran este hermoso país, claro que con las medidas de seguridad pertinentes,    Gracias.

Fuente: http://www.mochiliemos.com/

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